UN CORAZÓN DISPUESTO

julio 23, 2016

Volveré a la casa de mi padre y le diré: «Padre, he pecado contra el cielo y contra ti» Lucas 15:18

lROCL2QDuY6a5BA5XbXF1W8yPPMLeón Jaworski, quien fue fiscal especial en el escándalo del caso Watergate que llevó al presidente Nixon a abandonar la presidencia, dijo que él creía que el pueblo norteamericano habría perdonado a Nixon si éste hubiera sido capaz de admitir sus errores. “Si Richard Nixon hubiera manifestado señales de remordimiento y de dolor por lo sucedido y se hubiera acercado a su pueblo con arrepentimiento y con sencillez de corazón, otro hubiera sido su destino final. Pero jamás quiso hacerlo.” No sólo Nixon rehusó admitir sus errores sino que procuró por todos los medios el obstruir la justicia y ocultar los hechos. La naturaleza humana se resiste a confesar el pecado, a arrepentirse y a buscar el perdón de Dios y de los hombres. El hijo pródigo también pecó, pero “volvió en sí” y otro fue el final de su vida.

Adoptado del libro 502 Ilustraciones de José Luis Martínez. Cuento 14.

La decisión de Richard Nixon de no arrepentirse lo llevó a perder todo por lo que había luchado toda su vida. El hijo pródigo en Lucas 15:11-32, nos enseña sobre el reconocer el pecado ante Dios y el arrepentimiento. Son dos actitudes totalmente distintas con relación al reconocimiento del pecado y el arrepentimiento ante Dios.

Ambas situaciones nos hace reflexionar sobre:

(1) El arrepentimiento de mis pecados ante Dios. Quien no quiera arrepentirse de sus pecados, debe evaluar su condición relacional con el Señor.

(2) Las consecuencias de mis decisiones. Toda decisión acarrea una consecuencia, ¿mis acciones a dónde me llevan?

(3) Los principios en los que me fundamento. Debo reevaluar mi fundamento en mi vida: ¿Qué pecado no quiero abandonar o no quiero arrepentirme para dejarlo? Respondamos basado entonces en los Principios que nos están gobernando: ¿Los Principios de Dios o los del Mundo?

Leave a Comment