UN SOLDADO DE CRISTO VALIENTE

octubre 20, 2016

Te pido encarecidamente: predica la palabra de Dios. Mantente preparado, sea o no el tiempo oportuno. Corrige, reprende y anima a tu gente con paciencia y buena enseñanza. 2 Timoteo 4:1-2

En el Congreso del partido Comunista, cuando Nikita Khruschev – para espanto del mundo- denunciaba los crímenes de José Stalin, alguien en el público gritó:

– ¿Dónde estabas, camarada Khruschev, cuando los inocentes eran masacrados?

– Levántese quien dijo esto – pidió Khruschev. Nadie se movió.

– Usted, quien fuera, ya respondió su pregunta, continuó Khruschev:

– En aquel momento, usted estaba en la misma posición en la que está ahora.[1]

¿Y tú, qué haces? Es común criticar los hechos siniestros cometidos ilícitamente por dirigentes y grupos inescrupulosos que afectaron para mal a miles de personas, pero ante eso hechos no debemos parecernos al hombre que gritó cobardemente, sino actuar y contrarrestar, por ello la pregunta que debemos responder de manera individual es y yo (como cristiano), ¿qué hice al respecto para evitarlo, contrarrestarlo o para exigir justicia? Debemos responder sinceramente y asumir responsablemente nuestras acciones, no podemos seguir siendo actores pasivos que al final se hacen cómplices del mal por no hacer nada.

Es necesario estar preparado. La valentía del cristiano consiste en trabajar en los diferentes frentes que requieren consejo, guía, apoyo, respaldo con recursos tangibles y servicio en pro de los afectados. Salvemos el mundo, pero como lo hace la Cruz Roja, atendiendo en el campo de batalla, aún a costa de caer muertos por bombardeos del enemigo. Predicar La Palabra también consiste en actuar alineados a Su Verdad, amar al prójimo no es predicar el evangelio con palabras solamente sino también con acciones que redunden en su bienestar.

 

 

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