UNA CARTA PARA DIOS

septiembre 29, 2016

Después de recibir la carta de mano de los mensajeros y de leerla, Ezequías subió al templo del SEÑOR y desplegó la carta ante el SEÑOR. Isaías 37:14

La historia del rey Ezequías relatada en Isaías 36 y 37, nos enseña sobre la fe correcta. Ezequías rey de Judá había recibido una carta de Senaquerib rey de Asiria, quien le comunicaba que lo iba a conquistar para esclavizar todo su pueblo. El rey Ezequías tomó dicha carta y la desplegó a Dios y prácticamente le entregó su problema, para que Él interviniera contra Senaquerib y le ayudara.

¿Usted qué haría si le informarán que en pocos días un enemigo (cáncer, desempleo, divorcio, muerte, abandono, pérdidas…) le va a aniquilar?

La fe de Ezequías es la fe correcta, porque reconoció que únicamente Dios le podía salvar y sólo Dios podía solucionarle ese problema tan grave, pues Ezequías reconoció que no tenía los recursos y buscó al «Dios de los imposibles»

Aprendamos que lo que ya no podemos controlar, cambiar o solucionar, debemos entregarlo  a las Manos de Dios.

Oremos como hizo el rey Ezequías (quizás esta es la oración que usted debería hacer para que Dios se haga cargo de su grave problema…)

«¡Oh SEÑOR de los Ejércitos Celestiales, Dios de Israel, sólo Tú eres el Dios Todopoderoso.

¡Préstame atención te lo suplico mi Dios, escúchame por favor te lo ruego!

Escucha las palabras desafiantes que he recibido como si fueran mandamientos tuyos.

Es cierto, SEÑOR, que lo que me han dicho se ha cumplido en otras personas. 

Pero sólo Tú  tienes la Soberanía y el Poder para que se cumpla lo que me han dicho.

Ahora, oh SEÑOR mi Dios, rescátame de su poder; así todos sabrán que sólo Tú, oh SEÑOR, eres Dios»

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